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viernes, 31 de octubre de 2014

Puntos clave para aprovechar al máximo la visita a una vivienda antes de comprar

Comprar una casa es una decisión importante que, más allá del factor económico conlleva diferentes valores que giran en torno al deseo de convertir esa nueva propiedad en un hogar confortable. Con el objetivo de afrontar este proceso con las mayorías garantías posibles y aprovechar al máximo las visitas concertadas es importante prestar atención a diferentes cuestiones que ayudarán a evitar sobresaltos de última hora.

El primer punto relevante es apostar siempre por profesionales del sector, una máxima que debe aplicarse desde el minuto cero. Por este motivo acudir a espacios de referencia dentro de la actividad inmobiliaria de una determinada provincia o comunidad autónoma es una cuestión crucial. De acuerdo a esta filosofía de trabajo, comprar una vivienda en Barcelona con API.cat se encuadra dentro de las alternativas mejor valoradas para ganar en seguridad, confianza y tranquilidad.



Con esta primera fase de selección superada, el siguiente paso es activar bien todos los sentidos para sacar el máximo jugo posible e información a las visitas que se realizan a las viviendas. Se trata de un momento clave en el que no está de más llevar anotadas algunas dudas o preguntas que se consideren interesantes sobre las características de los inmuebles, estado de la propiedad o condiciones de la operación.

Es interesante que los compradores reflexionen y anoten aquellas dudas o preguntas que se les presentan para aprovechar al máximo las visitas realizadas a los inmuebles y que no se quede nada en el tintero”

Un trío de ases formado por las palabras limpieza, conservación y mantenimiento

Una vez en la vivienda, los futuros compradores deben activar su máquina interna de Rayos X y evaluar el estado de la fachada y del exterior del edificio que podría convertirse en su próximo hogar. Atender al estado de conservación, las reformas visibles que algunos propietarios puedan haber realizado, así como la limpieza y mantenimiento de los accesos y zonas ajardinadas proporcionará unos datos que no se deben pasar por alto.

Antes de acceder al interior hay que estar al tanto de las inmediaciones en las que se ubica la casa, atender a factores como el ruido, la limpieza de la calle, el alumbrado o la presencia de comercios, aspectos que harán a los futuros propietarios la vida más fácil o por el contrario más incómoda.

El exterior y las zonas comunes de las viviendas también deben pasar el examen
Con este chequeo completo, la ruta de observación debe continuar por las zonas comunes de la propiedad para evaluar el estado de los ascensores, las medidas de ahorro energético que se puedan haber adoptado y la conservación del mobiliario común. Un momento en el que no está de más ser observadores para tomar el pulso al día a día de esa comunidad de vecinos y echar un ojo ante posibles notas informativas que puedan indicar si hay deudas acumuladas o derramas.

A partir de aquí llega el momento más esperado, el de entrar a la vivienda en cuestión. Llegados a este punto hay que afinar aún más el olfato e intentar visualizar si las dimensiones y estructuras de la vivienda coinciden con lo que se buscaba. Detectar la ubicación de ángulos, muros o pilares que puedan dificultar posibles reformas, evaluar la calidad de los materiales empleados, la ubicación de las ventanas, además de la orientación de la vivienda. En caso de que se trate de un piso amueblado también deberemos valorar el estado de los mismos. Fijándonos en el número de armarios que tiene la casa, la disposición de los cuartos de baño, la altura de los techos, además de otro tipo de detalles como las puertas o los grifos.

Se trata en definitiva de evaluar, estancia por estancia, si la vivienda que se visita encaja con lo esperado o si, en el caso de tener que afrontar algún tipo de obra, las mejoras podrían realizarse destinando un presupuesto razonable y capaz de convertir ese inmueble en la casa soñada.


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